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TABACO Y REDUCCIÓN DE MAMAS

Fumar un cigarrillo produce vasoconstricción durante 90 minutos aproximadamente.


Las plastias o colgajos (entiéndase mamoplastia, abdominoplastia, braquioplastia, etc.) tienen una circulación más precaria en los primeros meses pero sobre todo en los primeros días.

Si los vasos sanguíneos que nutren las plastias experimentan una reducción de calibre (vasoconstricción),  se puede producir un coágulo que impida el paso de la sangre y, cuando pase el efecto de ese cigarrillo, ese coágulo seguirá ahí impidiendo el paso de la sangre y la nutrición de esos tejidos. El resultado es el infarto y necrosis de esa zona. Es fácil comprender que donde se forma una escara habrá posteriormente una cicatriz que será proporcional en tamaño a la superficie y profundidad de la escara. También se comprende que esto alargue la convalecencia y por tanto la baja laboral. Y por último, el resultado quedará mermado y puede requerir reintervención sin lograr alcanzar el resultado óptimo el la forma y cicatriz, porque falta tejido. En cualquier caso el paciente fumador suele cicatrizar más lentamente.

Cuando una paciente fumadora se embarca en el proyecto de reducción de mamas, va a contar con la ayuda de ansiolíticos para soportar mejor la abstinencia del tabaco. ¡Pero no puede fumar!. Mirando el lado bueno, decir que con tal motivo, algunas pacientes incluso han dejado de fumar de forma definitiva.

 

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